No hace falta decirte que los brotes son lo peor, y si eres propenso a ellos, sé que puede parecer que no hay casi nada que puedas hacer para romper el ciclo. Aunque la tendencia a los brotes puede estar innata en tu ADN, hay muchas maneras de reducir la frecuencia y la intensidad con la que aparecen. Aquí tienes algunas de mis maneras favoritas de prevenir los brotes...
Este puede ser el más difícil, pero descubro que tiene el impacto más rápido en una piel limpia. Cuando veo la televisión o estoy en la computadora, intento mantener las manos ocupadas para no tener que arrancarme las uñas. Usar un jabón de manos antibacterial para limpiarme las manos antes de lavarme la cara también ayuda a mantenerlas limpias.
La piel propensa al acné es sensible, por lo que los exfoliantes fuertes pueden empeorar la situación. Opta por un exfoliante químico para limpiar y abrir los poros, y recuerda ser muy suave al secarte la cara: da toquecitos, no frotes.
Me doy cuenta rápidamente cuando un nuevo frasco de base me está causando un brote. Por eso, me aseguro de comprar en lugares que me permitan llevarme una muestra a casa antes de comprar un producto completo. Además, recuerda que las opciones sin aceite son las mejores, ya que la grasa puede obstruir los poros y provocar brotes indeseados.
Cambiar la funda de mi almohada semanalmente ha sido fundamental para mantener mi piel limpia. Ayuda a que no quede grasa residual ni productos capilares que obstruyan los poros y provoquen brotes.
Los productos químicos pueden ser muy agresivos para la piel, y el detergente que se usa para lavar las sábanas y las fundas de almohada, donde el rostro pasa horas pegado, puede provocar brotes. Si tu piel es sensible al detergente, busca uno sin colorantes ni fragancias.
Quizás no lo sepas, pero tu teléfono está lleno de bacterias. Piensa en todos los lugares donde lo has puesto... Al acercarlo a la oreja, transfieres automáticamente todas esas bacterias a tu cara. Asegúrate de limpiarlo regularmente con un desinfectante para evitarlo fácilmente.
Con el tiempo, al usar tus brochas de maquillaje, se acumulan pequeñas cantidades de bacterias y grasa en tu rostro. Si las dejas en un lugar abierto y cálido, las bacterias pueden proliferar en ellas. Asegúrate de lavarlas al menos cada dos semanas para evitar que te provoquen brotes. ¿Cuál has descubierto que es la causa de tus brotes? ¿Tienes algún consejo para minimizar esta molesta afección cutánea? ¡Deja tus comentarios!
1. Intenta no tocarte la cara.
Este puede ser el más difícil, pero descubro que tiene el impacto más rápido en una piel limpia. Cuando veo la televisión o estoy en la computadora, intento mantener las manos ocupadas para no tener que arrancarme las uñas. Usar un jabón de manos antibacterial para limpiarme las manos antes de lavarme la cara también ayuda a mantenerlas limpias.
2. Sé amable.
La piel propensa al acné es sensible, por lo que los exfoliantes fuertes pueden empeorar la situación. Opta por un exfoliante químico para limpiar y abrir los poros, y recuerda ser muy suave al secarte la cara: da toquecitos, no frotes.
3. Examina tu maquillaje.
Me doy cuenta rápidamente cuando un nuevo frasco de base me está causando un brote. Por eso, me aseguro de comprar en lugares que me permitan llevarme una muestra a casa antes de comprar un producto completo. Además, recuerda que las opciones sin aceite son las mejores, ya que la grasa puede obstruir los poros y provocar brotes indeseados.
4. Cambia las sábanas.
Cambiar la funda de mi almohada semanalmente ha sido fundamental para mantener mi piel limpia. Ayuda a que no quede grasa residual ni productos capilares que obstruyan los poros y provoquen brotes.
5. Revise su detergente.

6. Limpia tu teléfono.
Quizás no lo sepas, pero tu teléfono está lleno de bacterias. Piensa en todos los lugares donde lo has puesto... Al acercarlo a la oreja, transfieres automáticamente todas esas bacterias a tu cara. Asegúrate de limpiarlo regularmente con un desinfectante para evitarlo fácilmente.
7. Lave las brochas de maquillaje sucias.
Con el tiempo, al usar tus brochas de maquillaje, se acumulan pequeñas cantidades de bacterias y grasa en tu rostro. Si las dejas en un lugar abierto y cálido, las bacterias pueden proliferar en ellas. Asegúrate de lavarlas al menos cada dos semanas para evitar que te provoquen brotes. ¿Cuál has descubierto que es la causa de tus brotes? ¿Tienes algún consejo para minimizar esta molesta afección cutánea? ¡Deja tus comentarios!
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