Entonces, ¿qué le pasa a nuestra piel?

El aire fresco y el viento que trae el otoño pueden resecar la piel, lo que significa que es probable que esté más sensible de lo normal. Debido a que la piel se vuelve más sensible durante esta época, es posible que notes que se irrita visiblemente debido al enrojecimiento o las manchas que aparecen. Incluso puedes notar que tu piel no se ve ni se siente de maravilla, ya que puede lucir opaca o tener algunas zonas ásperas debido a la sequedad. No es una buena imagen y, sin duda, no es cómodo de tratar. Uno de los peores síntomas que enfrentamos es el agrietamiento de la piel. Si la piel se reseca demasiado y no recibe la hidratación que necesita, puede provocar grietas en el rostro o los labios, que a menudo son dolorosas. Estas grietas y desgarros en la piel aumentan el riesgo de que entren bacterias, lo que puede causar infecciones. La buena noticia es que puedes ayudar a minimizar los efectos del frío en tu hermosa y delicada piel. ¡Solo tienes que cambiar algunos productos de cuidado de la piel y estarás lista! Así que, mientras renuevas tu armario para el otoño y sacas los suéteres, bufandas y botas, no olvides invertir también en productos nuevos para el cuidado de la piel. Esto es lo que debes tener en cuenta:
Cambie a productos de cuidado de la piel más suaves.
El otoño es el momento perfecto para analizar tu rutina diaria de cuidado de la piel y ver si necesitas cambiar algún producto o eliminar alguno. El aire frío que nuestra piel sufre durante el otoño puede causar sequedad, lo que puede provocar grietas y descamación. Por eso, es importante que elimines cualquier producto agresivo para la piel sensible, ya que tu rostro será más propenso a la irritación. En su lugar, cambia algunos de los productos que usas por otros más suaves y calmantes. Busca algo que limpie tu piel sin eliminar sus aceites naturales, a la vez que te proporcione la hidratación que tanto necesita. Una crema hidratante normalizadora y equilibrante como la Crème 93 de Yon-Ka funcionará perfectamente para protegerte del aire seco y frío durante todo el día.
Hidratar mañana y noche.
Si bien deberías acostumbrarte a hidratar tu piel por la mañana y por la noche sin importar la estación, es aún más importante hacerlo con la bajada de temperaturas. El aire frío y el viento que solemos enfrentar durante el otoño pueden resecar nuestra piel. Como se mencionó anteriormente, la piel seca se vuelve muy sensible y propensa a la irritación. Esto puede resultar en una tez enrojecida y con manchas. Incluso puede causar grietas dolorosas o zonas secas con picazón. Para combatir esto, es importante hidratar tu piel dos veces al día para protegerla de las agresiones climáticas que enfrenta cada vez que sales por la puerta. Puede que tu crema hidratante de verano tampoco sea suficiente. Quizás tengas que cambiar a una más densa y cremosa para brindarle a tu piel ese extra de hidratación que necesita. Esas cremas hidratantes ligeras o en gel que solemos usar cuando nuestra piel está grasa en verano pueden no ser suficientes en esta época del año. Algo que debes tener en cuenta es que no solo debes hidratar tu rostro. Todo tu cuerpo necesita más hidratación cuando hace frío. Al salir de la ducha, asegúrate de aplicarte crema hidratante por todo el cuerpo para mantener la piel suave y tersa y evitar irritaciones. Y no olvides mantener tu cuerpo hidratado bebiendo abundante agua a diario, lo que ayudará a que tu piel luzca y se sienta de maravilla.
Reparar los daños del verano.

Durante el verano, nuestra piel tiende a engrasarse. A medida que esa grasa desaparece en otoño, nos toca reparar el daño que nuestra piel ha sufrido tras una temporada entera de sol. Si notas que tus poros se ven dilatados u obstruidos al terminar el verano, te conviene hacer una limpieza profunda. Puedes optar por una exfoliación profesional o casera para revitalizar tu piel y ayudar a minimizar la apariencia de tus poros. Como alternativa, puedes optar por productos como sérums o tratamientos con ácidos como el glicólico, el láctico y el salicílico. Estos ayudarán a reducir el tamaño de los poros y a eliminar la suciedad, la grasa y las bacterias que aún persisten. Si notas que tu piel se ha vuelto opaca debido a la sequedad y ha perdido ese brillo veraniego, asegúrate de exfoliarte regularmente. Esto te ayudará a revitalizar tu piel y a eliminar cualquier zona descamada que puedas tener. Sin embargo, si notas que tu piel se está secando o irritando demasiado, reduce la exfoliación para evitar problemas posteriores.
No olvides el protector solar.
Ahora que el verano terminó, por fin podemos dejar de usar protector solar, ¿verdad? ¡Incorrecto! Chicas, no olviden que el sol sigue brillando durante los meses más fríos y es importante proteger su piel. Aunque parezca que el sol no brilla tanto como en julio, los rayos UV siguen siendo fuertes, lo que puede dañar su piel si no están preparadas. Si van a salir al exterior durante un tiempo prolongado, asegúrense de aplicar un poco de protector solar antes de salir. Para facilitarlo, busquen una crema hidratante diaria con FPS para que nunca olviden aplicarla. Es fundamental que siempre protejan su piel de los rayos dañinos del sol si quieren mantener un aspecto saludable y juvenil. No solo creará una barrera protectora que resguarde su piel del sol, sino que también la mantendrá hidratada mientras están al aire libre, expuestas a los elementos.

